viernes, 17 de mayo de 2013

Aftershock


Salvando las distancias, que son muchas, con Lo imposible, el reconocido y premiado film de J.A. Bayona con el que solo logro encontrar dos similitudes –son del mismo año y las dos están enmarcadas en el cine de catástrofes o mejor dicho, desgracias de la naturaleza-, Afteshock tiene todo lo que un freak echó de menos en el film de Bayona, por otro lado una buena película gracias al indiscutible talento del director catalán, pero lastrada por una historia que no estaba a la altura de lo visual, que derivaba peligrosamente a telefilm lacrimógeno y de buenas intenciones. Todo lo contrario a la película de Eli Roth y Nicolás López, más provocativa, imprevisible, dinámica y cruel. Primera colaboración del tándem terrible- la segunda está rodándose ahora, una esperadísima vuelta al cine italiano de caníbales, Green Inferno- , Aftershock es ante todo un enérgico y excitante film que no da respiro al espectador, y que acertadamente mezcla varios géneros (comedia, catástrofe, terror, gore, thriller macabro) emocionando, divirtiendo y alterando. Un carrusel de emociones de espíritu festivo nocturno, retorcido, violento y entretenidísimo. Con una estructura muy similar a “Hostel”, comienza como una comedia de turistas en Chile buscando fiesta- en este caso recuerda mucho a “Resacón en las Vegas”- para cambiar de tono en su segunda mitad y dar paso al brutal horror de unos terremotos, la fuga de unos convictos asesinos violadores o más sorpresas para los desafortunados protagonistas. Con un agradecido y simpático papel principal de Eli Roth y una hábil y salvaje dirección de Nicolás López, hasta ahora director de comedias comiqueras como Promedio rojo o Santos, merece urgentemente ser estrenado ya en territorio español. Inexplicable cameo de Selena Gómez incluido.


martes, 30 de abril de 2013

The lords of Salem


Rob Zombie ha generado una polémica bestial con su nuevo film. Ha sido amado y odiado a partes iguales por los festivales que ha pasado, y no va a dejar indiferente a nadie. The lords of Salem es tan imperfecta como fascinante. A mí, personalmente me ha encantado, y al mismo tiempo decepcionado. Quizás la culpa no hay que echarla del todo a Rob, si no a su productor, el temible para algunos Oren Peli, artífice de la saga Paranormal activity y productor de Atrapados en Chernobil, Insidious o The bay, que nos hace sospechar que ha descartado mucho metraje y no ha dado riendo suelta al director. ¿Donde diablos está si no la publicitada presencia de viejas glorias del género como Udo Kier, Richard Lynch, Clint Howard, Billy Drago, Sid Haig o Michael Berryman? A estos dos últimos se les ve fugazmente, más que en un cameo, como figurantes. También hay escenas retorcidas que no acaban de ser lo gore que uno esperaba.

 
 A pesar de todo es mucho más malsana que cualquier producción de Peli. Esto es cine de horror, sí, pero de autor, y un paso adelante gigantesco del cineasta. Plagada de imágenes oníricas que recuerdan al David Lynch más metafísico y al Stanley Kubrick de El resplandor, e incluso de Eyes wide shut, de una estética retro setentera y un clima malsano, el film del director de La casa de los 1000 cadáveres es de todo menos complaciente, preocupándose sobre todo por lo estético y la atmósfera, que bebe del gótico italiano, del Roman Polanski de La semilla del diablo, Tobe Hopper y John Carpenter. Con una cuidada puesta en escena, y una excelente banda sonora, ofrece más de un sobresalto e imágenes bastante perturbadoras, sobre todo las que ocurren más allá de la puerta número cinco, la que va directa al infierno, y donde unos sacerdotes demoníacos se masturban con sus falos rojos o Sheri Moon cabalga al macho cabrío como si un toro mecánico de feria se tratara. Zombie abandona la violencia visceral de sus obras anteriores con una narración de ritmo sosegado y estética elegante, pero perturbadora. Y sobre  las críticas negativas  a Sheri Moon Zombie, protagonista absoluta y musa y pareja del realizador, decir que en absoluto me ha parecido un error de casting. Se agradece también la presencia de los veteranos Ken Foree, Dee Wallace y sobre todo, una terrorífica e impresionante Meg Foster bordándolo como la bruja líder. Tiene sus altibajos de ritmo después de una excelente primera parte, a causa de un guión que no acaba de despegar del todo, pero si uno se deja llevar podrá casi oler el infierno. Porque pese a todo, es quizás la mejor película satánica de la última década. Esperamos en un futuro, eso sí, un Director´s Cut donde podamos disfrutar plenamente del universo infernal de Rob Zombie.




domingo, 7 de abril de 2013

Posesión infernal (Evil dead. 2013)

Posesión infernal  (Evil Dead.1981) de Sam Raimi, es un clásico, una obra maestra imprescindible casi imposible de remakear y quedar a su altura. Con el apoyo y producción de los artífices absolutos de aquella, Sam Raimi y Robert Tappert, y bajo la dirección del debutante uruguayo Fede Álvarez, nos ofrecen la nueva versión. Se adivinaba imposible no superar el clásico, si no recuperar el encanto ochenteno de aquella, los maquillajes exagerados, los demonios levitando, el encanto de Bruce Campbell como el icónico Ash, el slapstick sangriento y la endemoniada cámara de Raimi. Así, el resultado se aleja bastante de la original para bien y para mal. Su director mantiene un buen pulso en la narración y las escenas de tensión son maravillosas, otorgando un toque mucho más realista y oscuro a todo el conjunto, con pinceladas de El exorcista y terror asiático, y evitando aquel humor negro de la original, dando paso al terror puro y duro. Es un acierto que aquí la motivación de los personajes de ir a la cabaña del bosque sea la de rehabilitar a la hermana drogadicta de uno de ellos, creando en un principio en estos la confusión de que todo lo que a esta le pasa o vea sea producto de su mono. Esta Evil dead   supera en litros de sangre y mutilaciones a cualquiera de las anteriores, con mal rollo y una violencia explícita que hacia tiempo no veíamos en una sala de cine. Los maquillajes y efectos son más artesanos de lo habitual, evitando en mayor parte de metraje los digitales, algo que se agradece. El ritmo nunca decae y es un nonstop de acción, violencia y sensaciones fuertes. Como película de terror, es excelente. Si la comparamos con la original, saldrá perdiendo, le falta el encanto, es demasiado perfecta y es imposible que cause el impacto y miedo de aquella, en estos tiempos que hemos visto prácticamente de todo en televisión o Youtube. Para los que desconozcan la primera, disfrutarán como niños en esta orgía de sangre con brazos arrancados, mejillas serradas, lenguas partidas por cutter, endemoniados y bosque encantado, que aterra y divierte a partes iguales.

lunes, 25 de marzo de 2013

Drácula 3D


Dracula 3D fue el hazme reír del Festival de Sitges el año pasado. Parte de la gente que la vio echó pestes de ella, considerándola una cutrez y lapidando a su director. En los años dorados del terror italiano, los 70 y 90, Dario Argento era el rey, director de obras maestras como "Rojo oscuro" o "Suspiria", hace años que toca fondo, aunque yo sigo siendo fan incluso de sus obras menores. A pocos les gustó "La terza madre" y yo disfruté con ella. Y sus episodios para "Masters of horror" me parecen los mejores de la serie. Sobre esta particular y demodé versión de Drácula, fiel e infiel a la novela de Bram Socker, decir que es una experiencia visual a ratos fascinante y en ocasiones ridícula. Aquí todo vale: lo mismo se respetan meticulosamente los textos como de golpe y porrazo se inserta una mantis gigante propia de una serie B de los 50, escena psicotrónica metida con calzador que digan lo que digan a mi me hizo mucha gracia, o un erotismo soft gratuito, muy propio del último Jesús Franco, en las escenas con Asia Argento y sobre todo con Miriam Giovanelli (Mentiras y gordas, El castigo), un regalazo para sus fans mas calenturientos que se agradece que Argento muestre sin reparos. La mayoría de interpretaciones propias de telenovela barata y mal doblada le hacen un flaco favor a un film irregular ya de por sí arrítmico y heterogéneo ( clasicismo, 3D, sutileza, bulgaridad,elegancia). exploit hispanoitaliano propio de los 80 con el punto de mira en la Hammer decandente, pero con momentos de interés (los más desmadrados, dicho sea de paso), buena fotografía, música de Simonetti, y la mejor elección en el casting: el excelente Rutger Hauer como Van Helsing. Si uno deja de añorar el pasado del maestro romano y no se lo toma en serio, puede pasar un rato divertido con goticismo, FX de mercadillo, colmillos del todo a cien, un conde con cara de estreñido, sangre y tetamen generoso. Ya ni Coppola es el mismo: su último film, Twixt, también en 3D y de terror, fue injustamente  machacado por la crítica. Y este Argento menor es preferible mil veces a cualquier chorrada adolescente con las que nos abofetea Hollywood.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Rites of passage (2012)

Un rito de iniciación indio, un disparatado y psychokiller Christian Slater que parece salido de Miedo y asco en las Vegas, un Stephen Dorff que, como siempre, se lleva al catre a alguna adolescente, chamanes, drogas alucinógenas, Wes Benteley tan soso como de costumbre, universitarias que sacan su sobresueldo desnudándose por webcams...¿Esto es un thriller?¿Un drama?¿Terror adolescente?¿Comedia de fumetas?¿Qué es esto? Soy incapaz de catalogarlo. En primer lugar no se entiende como dos grandes y versátiles actores de los 90 como Slater -en el quizá el papel más psicotrónico de toda su carrera- o Dorff pueden salir en semejante desaguisado, aunque no es tan raro después de verlos juntos en Alone in the dark, la joya de Uwe Bowl. La historia y como está narrada es un atropello, con situaciones, personajes y subtramas que no hacen si no perder más al espectador. A ratos es entretenida, a ratos monocorde y eterna. A su favor, decir que el diseño de producción, dirección y fotografía son más que decentes, pero la historia, de tanto que pasa, no pasa nada. Una locura que pretende ser seria e intrigante y acaba en telefilm de sobremesa. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Creepshow 2

Creepshow 2 (1987) es una secuela infravalorada. Sin llegar a la maestría de la primera parte, un clásico de los ochenta basado en pequeñas historias de horror de las novelas gráficas de los E.C. Cómics (Aquí el equivalente sería la añorada Creepy), estamos ante en film muy entretenido y con algún momento de verdadero terror, eso sí, se echan de menos más historias, y sobre todo esa fotografía alocada, surreal y chillona de la original. Esta vez, el director de aquella, el legendario George A. Romero, tan solo ejerce de guionista, cediendo las riendas a Michael Gornick, habitual colaborador del padre de los muertos vivientes, director de fotografía de la primera Creepshow o Dawn of the dead, así como realizador de algunos episodios para Tales from the darkside, serie también de Romero y King. Por su parte, Stephen King solo es el responsable de la escritura de una de las historias, y la mejor sin lugar a dudas: "La balsa", terrorífico y angustioso cuento donde unos adolescentes se ven atrapados en la balsa de un lago, acechados por una extraña mancha de petróleo viviente y hambrienta. Un hábil, sorprendente y entretenido homenaje a Tiburón o The blob, lleno de tensión. Las otras dos historias, "El viejo cabeza de madera" y "El autoestopista"(ver foto), con sus altibajos y siendo irregulares, tienen su encanto y algún buen susto. El mago de los maquillajes Tom Savini, además de colaborar en los FX, interpreta a Creep, el terrorífico narrador de las pequeñas introducciones que ya salía en los tebeos. En 2006 se hizo una tardía tercera parte, nada oficial, nefasta y vergonzosa serie Z, dirigida (es un decir) por los ineptos Ana Clavell y James Dudelson, (ir)responsables también de otra falsa secuela: El día de los muertos 2: Contagium, terroristas empeñados en parodiar a base de escatología y mal gusto la obra de Romero.

miércoles, 17 de octubre de 2012

A Roma con amor

A Roma con amor vuelve a confirmar que el genio de Woody Allen se ha esfumado. Desde hace más de una década es habitual recibir del artista neoyorquino una de cal y una de arena, sobre todo desde que se obsesionó por retratar las ciudades más cosmopolitas de Europa. Por ello, tenemos films tan interesantes como Match Point, Conocerás al hombre de tus sueños o Love in Paris con mediocridades de la talla de Vicky Cristina Barcelona, algo así como unas vacaciones del director pagadas a costa de los productores, con ruta turística para guiris aburguesados. Y lo mismo pasa con A Roma con amor. Bueno, peor. Como mínimo aquella tenia a Bardem y algún enredo divertido. Esta ni eso. Las dos contaban con la presencia de Penélope Cruz, y curiosamente, es lo mejor de ambas. Aquí está bastante divertida y sexy y podría pasar por la típica italiana castiza, emulando a diosas como Sofía Loren, con un acento romano perfecto, si la ven en V.O., claro. Todo lo demás es bastante prescindible: pedantes e irritantes clases de arte, arquitectura y monumentos para pijos con bonitos planos de la ciudad. Su reparto es fallido con un nada inspirado Roberto Benigni, donde aparte de Pe solo sobresale un correcto Alec Baldwin, y las mismas situaciones aburridas y cansinas de siempre: infidelidades y líos de faldas en un retrato de la ciudad totalmente falso y limpio. Quizás sea lo peor de Allen.

martes, 16 de octubre de 2012

Grave encounters 2



Cuando hace poco menos de un año nos llegó Grave encounters fue un soplo de aire fresco para cualquier amante del found footage. Los Vicious Brothers nos sirvieron un film que sin ser original, y siguiendo una moda, era tremendamente eficaz a la hora de dar unos buenos sustos y no dejaba insatisfecho al terrormaníaco y, muy importante, con pocos recursos. Un año después, nos llega su inevitable secuela, ahora tomando las riendas de la dirección un debutante: John Poliquin  mientras los responsables de la anterior se dedican esta vez solo al guión. Con unos cuarenta minutos iniciales tremendamente bostezantes, repetitivos y molestos – constante movimiento mareante de cámaras, en distintos formatos, incluyendo móviles y formatos horizontales- donde nada de lo que se nos explica es creíble y todo está cogido por los pelos para enlazar con la anterior. Para postre se nos relatan las juergas de unos descerebrados adolescentes, con pajas y vomitonas  incluidas, pareciendo más una versión mala de Proyecto X (2012)que un film de horror puro. Para colmo la acción tarda en llegar demasiado, y cuando lo hace, no impacta lo que debiera, debido a giros de guión forzados y repetición de los logros de la original. Sin olvidar que no engancha en ningún momento, cosa que sí hacía aquella. Una mezcla algo torpe de House on haunted hill(1999), The Blair witch proyect (1999) y sobre todo, Rec (2007), de la que directamente copia como mínimo dos planos casi calcados. Por suerte no es una pérdida de tiempo total, y lo mejor por supuesto es lo que ocurrirá en el interior del manicomio encantado, es decir: nuevos fantasmas como la niña o uno gigantesco y aterrador, la escena de las cámaras levitando, utilizadas por los entes malignos, o el abismo negro y las verdaderas intenciones de los loqueros fantasmas, por desgracia, poco explotados en la película, cerrada con un final totalmente decepcionante.


lunes, 8 de octubre de 2012

Maniac (2012)



Franck Khalfoun, director apadrinado por Alexandre Aja desde su debut, “Parking 2”, irregular psychothriller pero con muy buenos momentos, vuelve a formar tándem con aquel en su segundo film de terror. Aja como guionista, y con el sello de Blue Underground a las espaldas, magnífica distribuidora que está recuperando cult movies de género en formato doméstico, nos presentan el remake de Maniac, uno de los films más sangrientos de los ochenta, dirigido por William Lustig y con un inolvidable Joe Spinnell (Taxi Driver, Los halcones de la noche) como maníaco obsesionado con maniquíes y pelucas humanas. Fue una cinta que marcó, por su mal rollo, su violencia y misoginia. Y como aquella, esta nueva “Maniac” merece la misma suerte. Es capaz de actualizar la historia incorporando nuevas tecnologías del cambio de siglo como el Internet, los chats o el POV, recurso explotado en el nuevo porno. En él, el espectador es partícipe del protagonista o directamente el que comete las acciones, y en este caso seremos cómplices de la terrible carnicería y locura del psicópata. Un sorprendente y adecuado Elijah Wood, que da credibilidad a su personaje incluso físicamente (ya no es el Frodo de El señor de los anillos), con su delgadez, palidez y ojos saltones. La cámara por momentos subjetiva es un acierto para lograr incomodar, y la extrema violencia gráfica, gore y crudeza  hacen de ella una experiencia inolvidable que se echaba en falta, sin olvidar su puesta en escena de pesadilla, con ese toque retro, sucio y la inquietante música. Un excelente slasher que confirma a Khalfoun como cineasta, maestro del horror y la truculencia a partir de ahora.

domingo, 9 de septiembre de 2012

La fría luz del día


Cuando hace años contemplé Lo límites del control de Jim Jarmush, hallé un precioso film, excelentemente rodado y fotografiado, pero por otro lado me desconcertó su narrativa alcohólica y me pareció una bizarrada total ver a yanquis y españoles rondando por ahí… Era una coproducción americana y española, igual que La fría luz del día, rodada en Ciudad de luz, como aquella. Mabrouk El Mechri, director francés que sorprendió con JCVD (2008), aquella excelente fábula autobiográfica de-con Jean Claude Van Damme, da su salto a Hollywood con este extraño thriller de guión algo rocambolesco, donde los españoles parecemos ser mexicanos, y los guiris, guiris. Con un engañoso cartel donde se anuncia un Bruce Willis que sale muy poco, algo con lo que ya te llevas un chasco y puedes directamente cogerle manía a esta peliculita. Por otro lado, Sigourney Weaver sale demasiado, y si digo esto es porque ya se hace cansina su intervención en cualquier film, haciendo prácticamente el mismo papel en todos, de cabrona o espía siempre vestida de hombre elegante, quedando lejanos sus grandes y camaleónicos papeles de Alien, La muerte y la doncella o Armas de mujer. La historia de este la misma que Sin salida ( Abduction), aquel estúpido vehículo para el lucimiento del lobito de Crepúsculo Taylor Lautner, donde también salía, como no, la teniente Ripley. Y este no deja de ser otro lucimiento para Henry Cavill, el futuro Superman de Zack Schnider, donde lo que importa es ver al chico de la película hacer de Bourne. Un guión mil veces visto y mal elaborado, con escenas correctas revueltas con otras ridículas y atropelladas- ver al protagonista herido en el local de un sobreactuado Oscar Jaenada vestido de gurú-. Aunque persecuciones por plazas de Madrid con poligoneros haciendo botellón tiene su gracia, así como ver planos de nuestro Simón Andreu con Bruce Willis, pero el conjunto vuelve a ser muy extraño y si algo lo salva es la profesionalidad de su director, que se mueve muy bien en las pocas, pero eficaces escenas de acción, y hace de este pastiche de serie B un entretenimiento para los poco exigentes.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Bong of the dead


Era inevitable, después de que la fiebre zombie se desatara (afortunadamente), que tuviésemos caminantes hasta en la sopa. Lejanos quedan los tiempos en que se desconfiaba de títulos  como “28 días después”, “Amanecer de los muertos” o “Zombis Party” y poco después resultaron ser obras imprescindibles y lo que es mejor, crearon una tendencia que poco a poco quizás se esté agotando en exceso, pero queda mucho que decir si se hace con calidad e ideas. Un ejemplo son las series “The walking dead” y“Death Valley” o el rodaje de Guerra mundial Z con una estrella, Brad Pitt, sin contar algunas logradas  producciones independientes que van llegando aunque sea solo en mega maratones de madrugadas en festivales especializados. Esta es la salida que corrió “Bong of the dead”, o dicho de otra forma, La cachimba de los muertos, o de otro modo, la versión zombedy de “Superfumados” o “Cheech and Chong”, zombies y marihuana, serie Z  totalmente underground, baratísima  y rodada en vídeo, que siendo una explotación desvergonzada, se diferencia de mucha morralla gracias a algunos detalles muy divertidos o homenajes y no tomarse nada, absolutamente nada, en serio. Dos fumetas descubren que el mejor fertilizante para sus plantitas de maría no es ni más ni menos que los cerebros de los muertos vivientes. Para ello, e ignorando el peligro de lo que se avecina fuera, deciden ir a la zona caliente, la parte más infestada, y así aprovisionarse para lo único que les importa: colocarse. Por su camino se encontrarán con una muchacha que les ayudará en el viaje. Una road movie bizarra, chorra y exagerada, con influencias sicotrópicas de “Dos tontos muy tontos”, “Braindead”  y cualquier film de la Troma, recordando sobre todo a “Redneck Zombies”, que incluye escenas tan grotescas como zombies de todo tipo y estilo: las lesbianas calientes, el esclavizado con un mecanismo para recoger agua del pozo, la embarazada pariendo un feto que es engullido rápidamente por otro o  ese  chino que come tripas con palitos, como no. El film tiene un arranque de texturas muy coloridas y chillónas que recuerda al episodio de “Creepshow”, “El color que cayó del cielo”, aquel protagonizado por Stephen King donde un meteorito originaba todo. Después todo transcurre muy arrítmicamente en toda la parte central con escenas de transición o relleno, que aportan más bien poco, pero esta vez no se hacen tan soporíferas gracias a las tremendas chorradas y comportamientos demenciales de este par de idiotas. Con unos últimos veinte minutos muy trepidantes y bestias que beben de los mejor de los inicios de Peter Jackson o Raimi -salvando las enormes diferencias claro-, con ese improvisado tanque armado de segadoras y taladoras de césped, un auténtico festín sangriento con increíbles efectos gore y la chica de la película convertida en una Alice de Resident Evil, versión todo a 100. Su director, Thomas Newman, es un especialista en trucos visuales o efectos, trabajando en el departamento de Fx de “Los cuatro fantásticos y Silver surfer”, “Expediente X” o “Comportamiento perturbado”. Se echa de menos alguna escena de ataques de zombis, y algún personaje más, pero si no se toma en serio ni se tienen en cuenta todos los defectos que tiene, que son innumerables, pueden pasar un rato entretenido.

lunes, 27 de agosto de 2012

Los mercenarios 2



Cuando hace unos tres años me enteré que Sylvester Stallone estaba rodando una de acción con todos mis ídolos: él mismo, Jason Statham, Dolph Lundgren, Jet Li, Mickey Rourke y con la colaboración especial de Willis y Schwarzenegger, fui por mucho tiempo una de las personas más felices de este planeta, más sabiendo que Sly no es para nada un mal director: Rocky Balboa y John Rambo son dos más que dignos divertimentos. Vistos los resultados, fue para mí una experiencia inolvidable. Quizá no era el mejor film de la historia, pero ver a tantos machotes puretas en pie de guerra era una tremenda fiesta. Dos años después nos llega su secuela, ahora dirigida por un artesano  del género, Simon West: Con Air, La hija del general o The mechanik forman parte de sus grandes títulos, de Tomb Raider o Cuando llama un extraño mejor no hablar, el ser humano comete errores. Ahora todo es más lujoso, hay más acción, más violencia, más emoción, más personajes y hay más secuencias con Willis, Arnold o Lundgren, en un divertidísmo papel, sin olvidar las auto parodias de todos ellos y el saberse reírse de sí mismo, algo que aporta de paso miles de referencias y homenajes a sus propias carreras. Esta vez todos se moverán por la venganza: Uno de ellos ha sido asesinado a sangre fría  por el maligno personaje de Jean Claude Van Damme , una de las nuevas incorporaciones, ahora como acertado villano, y uno de sus mejores papeles en el cine. Tenemos más nombres: el mítico Chuck Norris, que aquí será un solitario ángel guardián para los mercenarios,aportando más guasa y mucha nostalgia al conjunto, sin olvidar los papeles de  Liam Hemsworth, Scott Adkins o Nan Yu, la incorporación femenina al equipo. Se echa de menos algún personaje perdido de la anterior (Rourke) y más protagonismo de algunos, pero es una de las mejores películas de acción de todos los tiempos, con un trepidante  arranque en un film que de lo entretenido que es se hace corto, podría haber durado una hora más y no habría pesado. Diversión explosiva añeja y nostálgica para todos los que crecimos con estos héroes. Homenaje retro, con ecos de spaguetti western y bélico de serie B como la primera, y preferible, por supuesto, al nuevo cine de acción, carente de tipos duros. Ya se barajan a Nicolas Cage, Wesley Snipes, Clint Eastwood y Harrison Ford, sin olvidar el regreso de Rourke, para la tercera parte.

sábado, 25 de agosto de 2012

Lovely Molly


Eduardo Sánchez  uno de los directores de ese fundamental found footage que nos inquietó a finales de los noventa, “El proyecto de la bruja de Blair”, nos presenta en Lovely Molly la historia de una chica acosada por un espíritu violador que traerá de vuelta sus demonios del pasado, su regreso a las drogas y las terribles consecuencias que acarreará su bajada a los infiernos. Gretchen Lodge, su protagonista, es todo un descubrimiento y lo mejor de este film. Su interpretación es conmovedora, morbosa, perturbada y perturbadora. La película bebe de títulos como “El ente”, de Sidney J. Furie y sobre todo, de “El anticristo” de Lars Von Trier, con la que comparte esa atmósfera malsana que va en crescendo, ese ritmo pausado y ese nexo de sexo y muerte. Estamos ante un drama de terror Indie, con pequeños y prescindibles insertos de grabaciones encontradas, irregular y lastrado por un ritmo en ocasiones espeso, pero con momentos muy inquietantes y acertados- la seducción de Molly al pastor o el plano donde ella va abandonando la casa y vamos descubriendo poco a poco lo que se encuentra al otro lado- y momentos de extrema crudeza y mal rollo- el cadáver mordisqueado en la bañera o el tornavís en las nucas-¿ Está poseída, o por el contrario es efecto de un problema mental, trauma del pasado o las drogas? Ese es lo que nos plantea el film hasta su parte final. Una película difícil, no para todos los paladares, pero recomendable.

Battleship



Peter Berg lleva mucho en la industria de Hollywood. Actor de films de culto como “Socker” de Wes Craven, “La última seducción” de John Dahl donde tenia una mítica escena que incluía sus genitales y Linda Fiorentino o “ Ases calientes”, entre muchas más, también es un reputado director al que debemos una joya como “Very bad things”, aquella resacón en las Vegas gore con un psicópata Christian Slater y una no menos salvaje Cameron Diaz, o joyas más comerciales del entretenimiento como “Tesoro del Amazonas”, una de las mejores de Dwayne Johnson, “Hancock” o “La sombra del reino”. Su estilo es muy Tony Scott, Spielberg y sobre todo, Michael Bay, y eso lo demuestra “Battleship”, otra adaptación de Hasbro, la empresa de juguetitos lúdicos, que ya ha sacado las de Transformers o G.I. Joe, que bebe no solo de la trilogía de robotitos de Bay, si no de “Armageddon” y “Pearl Harbor”, solo hay que ver las escenas de ataques de los aliens en la ciudad o barco y ver lo parecidas que son a aquellas, o las chicas guapas y hombres duros y patrióticos que siempre pueblan los films del director de "La roca". El film, en su estreno, no solo fue un tremendo fracaso comercial si no que fue considerado por la crítica especializada como una tremenda y carísima tontería. Su protagonista, Taylor Kitsch, no anda con muy bien pie en la meca del cine: ha protagonizado dos películas grandes y costosas que han pinchado en taquilla, la otra es “John Carter”, puede que tenga la negra, pero ni es mal actor ni ha protagonizado dos bodrios. Ha sido mala suerte, y punto. Battleship es un lujoso y lustroso film de aventuras de marineritos contra alienígenas hostiles, entretenidísimo y muy vistoso, con unas escenas de batallas impresionantes y que demuestran el buen pulso de su director, colocando la cámara en el culo de los misiles y en las entrañas de la flota. Es adrenalínica y no decae en ningún momento, a diferencia de “Transformers” o “G.I. Joe”, que era una aglomeración de escenas digitales donde no se apreciaba nada y llegaba a aburrir. Además no me digan que no mola ver a Rihanna de uniforme,  ametrallando y poniendo cara de dura. Lo peor quizás sean los aliens, demasiado digitales cuando se desprenden de su armadura y su guión, algo inverosímil, pero… qué leches, esto es una peli palomitera de ciencia ficción, y eso son minucias. Battleship no merecía ese fracaso, es un muy digno entretenimiento para pasárselo pipa. Alístense a la marina y denle una oportunidad.

domingo, 12 de agosto de 2012

The orphan killer


 Por David Pizarro

El nuevo cine de terror contemporáneo, el cual ha ido degenerando hacia cometidos ultragores, ha vivido una de sus experiencia más extremas con Orphan killer, un producto underground, de estética videoclipera, nada decorosa. Inspirada en La noche de Halloween, su argumento transgiversa los estereotipos propios del film, acumulando por defecto un sinfín de escenas sanguinolentas, cada cual más desagradable, perturbada y perversa, pero del gusto de cualquier goremaníaco que se precie. De estructura pueril y transfondo anticlerical, adapta las bases fundamentales del Cristianismo, para conjugar una espiral de los horrores (gratuitos, eso sí), donde la redención del mal (encarnada en curas pederastas, monjas ninfómanas y niños homicidas…) no será la salvación del pecador, sino más bien todo lo contrario… Sigue la estela del famoso “Ojo por ojo y diente por diente”.