Producido por Troma, y dirigido, escrito y protagonizado por el quinteto de la muerte Astron-6: Adam Brooks, Matt Kenedy, Jeremy Gillespie, Conor Sweeney y Steven Kostanski, “Fathers Day” (2011) es un endiablado Grindhouse, tremendamente divertido y retro desde los títulos de crédito iniciales a los finales, con efecto de película gastada y sucia y colores chillones, que bebe del díptico del 2007 de Rodriguez y Tarantino (Planet Terror/Death Proof),siguiendo el camino de la genial “Hobo with a shotgun”(2010), pero en esta ocasión, con más excesos tanto de locura como de gore. A pesar de su título, poco que ver con “Mothers Day” (1980) de la factoría, su título podría haberse llamado El jodido gordo sodomita del infierno, o Mi padre ha sido violado y comido por un poseído, y habría sido lo mismo. El film sabe plasmar muy bien la serie Z que se hacía entre los setenta y ochenta, desde su música, fotografía y errores, hasta su guión con pasajes alucinógenos y mágicos que llegan a recordarnos al Roger Corman más hippie, sin olvidar sus logrados efectos artesanales, sus cambios de registro y escenas sin sentido. Empieza como un enfermizo y pasado de vueltas film de justicieros contra violador de padres que no solo se contenta con matarlos o mutilarlos después, si no que en ocasiones se merienda sus penes, y acaba en el mismísimo infierno con los protagonistas: Un vengador con parche, un chapero y un cura, enfrentándose al demonio. Con cameo de Lloyd Kaufman como Dios (? ¿),el film no es todo lo redondo que pudiera haber sido por unas interpretaciones a veces forzadas y un ritmo inestable con un metraje al que le sobran diez minutos. A pesar de todo podemos esperar lo que se nos ofrece: la mejor producción Troma desde “Poultrygeist: Night of the Chicken dead” (2006), con sexo enfermo (incesto entre hermanos), persecuciones en coche, strippers con motosierras y miles de referentes nostálgicos, entre ellos el Lucio Fulci de “El destripador de Nueva York”(1982)-ver escena del ojo en primer plano cortado por cutter- o el William Lustig de “Maniac”(1980). Un regalo para el aficionado.
Satanico Pandemonium
Cine y subcultura
miércoles, 16 de mayo de 2012
Father´s Day
Producido por Troma, y dirigido, escrito y protagonizado por el quinteto de la muerte Astron-6: Adam Brooks, Matt Kenedy, Jeremy Gillespie, Conor Sweeney y Steven Kostanski, “Fathers Day” (2011) es un endiablado Grindhouse, tremendamente divertido y retro desde los títulos de crédito iniciales a los finales, con efecto de película gastada y sucia y colores chillones, que bebe del díptico del 2007 de Rodriguez y Tarantino (Planet Terror/Death Proof),siguiendo el camino de la genial “Hobo with a shotgun”(2010), pero en esta ocasión, con más excesos tanto de locura como de gore. A pesar de su título, poco que ver con “Mothers Day” (1980) de la factoría, su título podría haberse llamado El jodido gordo sodomita del infierno, o Mi padre ha sido violado y comido por un poseído, y habría sido lo mismo. El film sabe plasmar muy bien la serie Z que se hacía entre los setenta y ochenta, desde su música, fotografía y errores, hasta su guión con pasajes alucinógenos y mágicos que llegan a recordarnos al Roger Corman más hippie, sin olvidar sus logrados efectos artesanales, sus cambios de registro y escenas sin sentido. Empieza como un enfermizo y pasado de vueltas film de justicieros contra violador de padres que no solo se contenta con matarlos o mutilarlos después, si no que en ocasiones se merienda sus penes, y acaba en el mismísimo infierno con los protagonistas: Un vengador con parche, un chapero y un cura, enfrentándose al demonio. Con cameo de Lloyd Kaufman como Dios (? ¿),el film no es todo lo redondo que pudiera haber sido por unas interpretaciones a veces forzadas y un ritmo inestable con un metraje al que le sobran diez minutos. A pesar de todo podemos esperar lo que se nos ofrece: la mejor producción Troma desde “Poultrygeist: Night of the Chicken dead” (2006), con sexo enfermo (incesto entre hermanos), persecuciones en coche, strippers con motosierras y miles de referentes nostálgicos, entre ellos el Lucio Fulci de “El destripador de Nueva York”(1982)-ver escena del ojo en primer plano cortado por cutter- o el William Lustig de “Maniac”(1980). Un regalo para el aficionado.
domingo, 6 de mayo de 2012
Outpost 2: Black sun
jueves, 3 de mayo de 2012
Mickey Rourke: El ángel caído
A Mickey Rourke no hay nadie que lo defienda más que yo. Es uno de mis actores favoritos desde que de pequeño comencé a descubrir el cine en Tve2 y “La ley de la calle” o “El corazón del ángel” siempre formarán parte de mis películas favoritas. Inolvidables son sus recreaciones del chico de la moto o Harry Angel en la de Parker, sin olvidar al Stanley White, policía facha con pelo blanco en “Manhattan Sur”, incluso me parece una interpretación memorable su don Juan de “Nueve semanas y media”, y lo mejor de la blanda peli. Pero el que era considerado por muchos el nuevo Marlon Brando, se dejó. Las drogas, el alcohol, el bottox, el boxeo, supuestas acusaciones de malos tratos y la mala elección de papeles lo dejaron en el olvido, y acabó llegando al infierno de los olvidados de Hollywood: Los 90 y la serie B de videoclub o el cine de acción de consumo rápido: (excepto algún buen film como “Arenas blancas” de Roger Dolandson”) En la divertidísima “Dos duros sobre ruedas” se codeó con Un don Johnson perdido entre Harleys, tiros y guión ausente. Secuelas infames que explotaban su personaje en la erótica “Nueve semanas y media”, o villanos de lujo acompañando a actioners como Van Damme o Sylvester Stallone, sin olvidar sus intervenciones en programas basura como “Sorpresa, sorpresa”, donde siempre será recordado su colocón y sus cachetazos en el culo a Isabel Gemio. Era más famoso por sus operaciones faciales frankenstenianas, estiramientos de piel, bottox, fotos resacosas o paseando a su perrito con vestimentas imposibles en revistas del corazón. Amigos del actor, como Robert Rodriguez, Tony Scott, Steve Buscemi, Stallone o Coppola lo han ido sacando del fango, pero el proceso ha sido lento, hasta que llegó la magnífica “Sin City” (2005), de Rodriguez, y empezó a ganar popularidad. En 2008 protagoniza “El luchador” de Aronofsky y le nominan al Oscar, pero se lo arrebata-injustamente- Sean Penn. Su amigo Robert Downey Jr. lo quiere para su “Iron Man 2” y lo exige como villano de lujo, llegando a ser lo mejor de la película. Sale en “Los mercenarios”, de su amigo Stallone, en “Inmortals” de Tarsem Singh y parece que todo va genial, buenas películas y papeles jugosos, pero no…
Sigue siendo un gafe, según leo en Internet, algo de lo que tampoco me fío mucho y no se sabe a ciencia cierta si es certero, iba a
protagonizar en 2007 “Death Proof”, de Tarantino, pero en la preproducción, se aburría
y se cortó un trozo de meñique con un pequeño cortaúñas. Fue despedido y
sustituido por Kurt Russell. Iba a salir en el remake de Conan, pero fue
reemplazado por Ron Perlman. “Postzdamer Platz”, era un proyecto que iba a
dirigir Tony, el hermano loco de Ridley Scott, y donde Rourke se habría codeado
con estrellas del calibre de Javier Bardem, Jason Statham, Al Pacino o
Christopher Walken, pero el proyecto no se llevó a cabo, aunque esta vez la
culpa no sea toda de Rourke, a Tony Scott se le ocurren cien proyectos en un día
y luego no rueda ninguno. Stallone le ofrece repetir su personaje en “Los
mercenarios 2”, esta vez dirigida por Simon West (Con Air), con mucha más
presupuesto, pero se vuelve exigente y egocéntrico y la rechaza para salir en “Siete
Psicópatas”, del Indie Martin McDonagh, responsable
de “Escondidos en Brujas”: diferencias creativas con el director hacen que
acabe siendo sustituido por Woody Harrelson. Total, se ha quedado sin proyectos
y vuelve al videoclub, como en los noventa: Lo próximo: una con Danny Trejo
rodada directamente a vídeo. Una pena, aunque puede ser que realmente quiera
ser un outsider en Hollywood y no quiera fama, le gusta vivir así, que lo dejen
tranquilo. Esa es mi teoría.jueves, 19 de abril de 2012
Snake eyes ( Ojos de serpiente)
jueves, 5 de abril de 2012
[REC]3: Génesis
Uno de los aciertos de Paco Plaza en Rec 3 es reinventar la saga, pasar página y comenzar desde el principio, alejándose totalmente de las reglas de las dos primeras, pero sin traicionar el espíritu. Así, se aleja del espacio cerrado donde se desarrollaban los sucesos de Rec y Rec 2, el famoso edifico del eixample barcelonés, y opta por dar campo libre a sus personajes. Otro de sus logros es alejarse de la estética found footage o cámara al hombro, que utiliza solo para su primer tercio del film, una quedada ya que comienza con el típico menú Dvd de bodas, y pasamos a unas grabaciones de cámara en mano temblorosas, descuidadas y con mal sonido, todo idéntico a cualquier grabación casera de cualquier familiar nuestro que hayamos disfrutado o padecido en algún momento de nuestra vida. Aquí el efecto realista, de cinema verité –al que hace referencia uno de los grandes personajes del film – está logrado al cien por cien y logra hacer de nosotros uno más de los asistentes a la boda de Koldo y Clara. El film da un giro de ciento ochenta grados y tras una brillante selección musical de hits del pop español con Gavilán o Paloma, Los Ronaldos o M-Clan y el primer ataque zombi, pasamos una realización más convencional y cinematográfica, y a una orgía de sangre, risas, desmembramientos, sobresaltos y la escena que debería pasar ya a los anales del cine de género: Leticia Dolera, la novia, armada con una motosierra, enfrentándose a una horda de zombies, con el mítico tema de Tino Casal Eloise de fondo. Ver eso en un cine no tiene precio. Paco Plaza y Luis Berdejo, su guionista, cuidan y miman cada detalle del film, desde sus personajes, icónicos muchos de ellos desde Atún, Canon, John Esponja, hasta la pareja de recién casados: Una Leticia Dolera brillante y entregada que parece un legado de la heroínas Uma Thurman de Kill Bill de Tarantino y la Rose Mc Gowan de Planet Terror de Robert Rodríguez, y un Diego Martín que se convierte en un Bruce Campbell de la trilogía de Evil Dead-atención al guiño de El ejército de las tinieblas-, sin olvidar algunos detalles de guión, como el excelente gag del abuelo con sordera o el reflejo de la niña Medeiros en los espejos, mezclado todo con la comedia costumbrista cañí propia de Berlanga, Azcona o Marco Ferreri, y con guiños y referencias que van desde el Lamberto Bava de la saga Demons, Lucio Fulci, Antonio Margueritti, el Peter Jackson de Braindead, el Robert Rodríguez más loco y el Sam Raimi más divertido. Un potente e irresistible espectáculo, trepidante de principio a fin, emocionante y entretenidísimo, el episodio más cómico, divertido y gamberro de la saga, imprevisible de principio a fin. Un tren de la bruja que nunca quieres que pare. Una obra maestra del cine español y un regalo para todos los nostálgicos y amantes del cine de serie B de los 80, con una brillante fotografía, unos FX impresionantes y atención, una Mireia Ros recuperada y aterradora. Mucho mejor que la segunda parte, por otro lado también grande. Tiene un precedente: Ada, wedding of zombies, peli turca, que sí era found footage en todo su metraje, y también sucedía en la celebración de una boda, con infectados, aunque aquella era simpática pero irregular debido a un presupuesto bajo y poco aprovechado y unos actores demasiado sobreactuados.
miércoles, 4 de abril de 2012
L.A. Zombie
Bruce LaBruce es el máximo representante del Queer Underground. Director, fotógrafo y escritor, siempre rodeado de polémica, es por ejemplo el autor de la fotografía con Alaska y Mario Vaquerizo que le ha costado a este último el despido de la Cope por considerar que se ridiculizaba la imagen de Jesucristo. Bruce es un artista, de lo homosexual, lo perverso y lo bizarro. Ya fui advertido en su día por un amigo de lo incómodos y escatológicos que resultaban sus cortos artie, detallándome una escena entre indigentes donde una bolsa de basura usada era utilizada a modo de condón para pasar a la consecuente enculada. Esta escena que me relató mi gran amigo siempre me hizo sentir un inexplicable repelús cuando veía por algún lado el nombre de este cineasta canadiense, y me alejó completamente de su obra. Sé que tarde o temprano –más bien tarde- me dará por curiosear dos de sus aventuras cinematográficas mejor consideradas: Hustler White y Otto, or, up with dead people, y es que por que una obra sea provocadora y gay no tiene que estar reñida con la calidad y puede resultar perfectamente atractiva para un público no necesariamente homosexual. Ahí está John Waters, Rainer Wender Fassbinder, Gregg Araki, Eloy de la Iglesia o Pedro Almodóvar para corroborar que se pueden hacer grandes películas que le interesen a todos. El problema viene cuando se quiere escandalizar, ser muy transgresor y punk, y no tener nada que mostrar. Puede que las intenciones del director sean las de mofarse a costa de todos los heteros rastreadores de zombie movies, que se sentirán estafados e indignados con esta peli que se vende como tal y no es más que otra peli porno gay, eso sí, con casquería. Con nulo presupuesto se nos presenta la historia de un zombie que no se alimenta de carne humana -bueno, sí- ni mata, solo deambula por los suburbios y resucita a los muertos recientes introduciendo su pene-aguijón en sus heridas y descargando su oscuro semen, para después ponerles el culo mirando pa Cuenca. Este zombie mal maquillado también podría ser un esquizofrénico, o un vagabundo, o un extraterrestre, nada queda claro. No hay apenas diálogos, ni guión, ni historia. Todo es monotonía y aburrimiento, la misma escena contada con distintos personajes y distinto escenario, como en una porno, claro está. Solo que ésta se ha vendido en versión soft para festivales (65 min) y hard (105min), dando igual la elección por que vas a ver más o menos lo mismo, solo que el masoca tiene una opción más alargada: tíos cachas dejándose el culo como un bebedero de patos rebozados en sangre y suciedad. Por cierto, hay un cartel de la película que copia el del Zombie de Romero, no sé si es un anzuelo para atraer otro público o se trata del egocentrismo del director que se cree haber hecho algo a la altura de la nombrada obra maestra. Sea lo que sea, un insulto para el maestro y padre de los muertos vivientes.
lunes, 12 de marzo de 2012
Terror caníbal

Eurocinè, productora francesa que cuenta con joyas trash como la bastarda “El lago de los muertos vivientes” (1980) -¿de Jesús Franco o Jean Rollin?-, produjo una de las pocas películas españolas de caníbales, aprovechando el boom del exitazo de la mítica “Holocausto caníbal” (1980), rodada un año antes: Terror caníbal. Julio Pérez Tabernero, especialista poco después de cine (S), con éxitos tan exquisitos como “Con las bragas en la mano” o “Bragas calientes”, dirigió este exploit en un límite de tiempo récord y sin moverse de España, ya que a pesar que los sucesos ocurren en el Amazonas, todo está rodado en Benidorm, dando muy bien el pego. Lo que no cuela de ninguna manera son los caníbales, quizás los más falsos del cine: quinquis y gitanos locales, algunos con mostacho, otros con patillacas a lo Curro Jiménez y algunos hasta rubiales con ojos claros. Si nos fijamos bien en sus comilonas, vemos a algunos riéndose, a otros haciendo ascos a los higadillos y tripas que tienen que hacer ver que mastican, y sorprendentemente no vemos ni a una hembra entre la tribu-ya sabemos que la etnia gitana es muy pudorosa con mostrar a su mujer con poca ropa ante el público-. Las escenas gore y de amputaciones son muy cutres-hay una escena, curiosamente la que van a abrir en canal al líder e los secuestradores, el último en morir, donde si ustedes son capaces de pausar el momento indicado verán que su torso es un cerdo metido en unos jeans, además ya rajado antes que le den el machetazo. Con un Antonio Mayans que parece un clon violador de Junior o Camilo Sesto, y un desnudo femenino, tenemos todos los ingredientes suficientes para echar unas risas con mucha cerveza. Una de caníbales lolailos, que de lo mala y ridícula que por momentos llega a ser, resulta divertida, pero que hace de las posteriores “Comidos vivos” o “Caníbal Feroz” obras maestras del séptimo arte.
domingo, 4 de marzo de 2012
Ghost Rider: Espíritu de venganza

Cuando me enteré que Mark Neveldine y Brian Taylor se iban a hacer cargo de esta secuela, o reinvención del motorista fantasma, después de la entretenida pero light primera versión de Mark Steven Johnson, me alegré mucho y esperaba como loco a que la estrenaran en cines, más después de ver el trepidante trailer y saber que eran los directores de dos de las más divertidas y alocadas películas de acción de los últimos años: el díptico Crank, veneno en la sangre y Crank: Alto voltaje. Con Gamer también nos lo hicieron pasar bien aunque no quedó tan redonda, pero en las escenas de acción y lo visual no decepcionó. Ahora llega este Ghost Rider y uno no sabe como tomárselo, la estética del motorista está infinitamente más lograda que la anterior, resultando mucho más siniestra, Nicolas Cage esta vez no lleva peluquín con flequillo a lo Justin Bieber ni abdominales digitales, también es de agradecer. Hay más violencia y acción coreografiada a lo John Woo o Matrix y mucha, mucha más locura, y eso también debería mejorar un film que en absoluto hay que tomárselo tan en serio como un Batman de Christopher Nolan, pero en este caso se han pasado de ida de olla, la película parece haberse rodado bajo los efectos de alguna droga adulterada y sufre de una esquizofrenia bestial. Es impresionante, explosiva y trepidante a ratos y cutre, exagerada, kitsch y propia de una serie Z de Lorenzo Lamas o Michael Dudikoff en muchos otros momentos. Las escenas de acción son potentes, aunque confusas en algunos planos a lo cómic-por suerte pocos-, con el plano difuminado y fondos oscuros-debido seguramente a que ésta ha costado la mitad de presupuesto que la primera parte y había que disimular ciertos aspectos-, que no hacen si no marear e impedir ver qué pasa. Y los actores, pues Ciarán Hinds, el excelente secundario de la serie Roma o actualmente visto en La mujer de negro no hace más que el ridículo en su papel de enviado de Satanás, poniendo en alguno casos cara de estreñido. A lo de Cage estábamos acostumbrados, pero es que aquí sobreactúa enloquecido y desfasado como en los tiempos de Besos de Vampiro-ver las escenas en las que está a medio transformar subido a la moto- pareciendo más un dibujo animado de la Warner, y ni hablar de Christopher Lambert, en un desaprovechadísimo papel de monje sectario que apenas aparece un minuto en el film. Las localizaciones en Europa del Este tampoco ayudan-otra vez seguramente debido a la falta de presupuesto-, hay demasiado efecto CGI, alguno logrado, otro cantón, y los directores son únicos rodando las escenas de acción, pero no en lo demás, notándose una dejadez total en la dirección. Así que lo mejor en este caso es dejarse llevar por esta alucinógena Grindhouse, por momentos muy entretenida y cachonda-el motorista meando fuego-y olvidarse de los prejuicios, es un film para poco exigentes y a poder ser puestos de ácido o alguna sustancia psicodélica-ver las triposas alucinaciones del motorista en el templo, con su silueta vomitando cadenas-. Una adaptación del cómic por momentos alucinante, y por momentos ridícula.
lunes, 13 de febrero de 2012
Frank Braña, descanse en paz

Es una lástima, el brillante secundario de cine de género en españa, el asturiano Frank Braña, ha muerto a los 77 años víctima de una insuficiencia pulmonar. Comenzó como especialista en coproducciones tan importantes como "Rey de reyes", y pronto comenzó a interpretar a villanos con fugaces pero intensas apariciones en grandes spaguetti-westerns como "Hasta que llegó su hora"-sin acreditar-,"La muerte tenía un precio" o "Por un puñado de dólares", ambas de Sergio Leone, junto al bueno de Clint. Actor fetiche de Juan Piquer Simón (Mil gritos tiene la noche), Rafael Romero Marchent, o José Antonio de la Loma, con quien trabajó en obras cumbres del cine quinqui como "Yo, el Vaquilla" o "Perros Callejeros", donde interpretó al inolvidable "El Esquinao", el temible gitano que castraba al Torete en aquella terrorífica escena, y mucho cine de acción como "Goma 2" o "Metralleta Stein". Con más de 160 films en su currículum, desde terror y fantástico, a westerns, pasando por cine de aventuras y cualquier exploit palomitero de los setenta y ochenta, nunca tuvo el reconocimiento que merecía, habiendo trabajado con cineastas tan reputados como José Luis Garci, Antonio Mercero o Pedro Olea. Últimamente lo hemos podido ver en el excepcional documental-homenaje "Los perversos rostros de Víctor Israel" (2010) de David Pizarro y Diego López, donde hablaba de su compañero de fatigas y también excelente secundario poco reconocido, el gran Víctor Israel, otra gran pérdida. Descanse en paz, maestro del Grindhouse cañí.
domingo, 5 de febrero de 2012
Sherlock Holmes: Juego de sombras
Nada que objetar sobre el Moriarty interpretado brillantemente por Jared Harris-hijo de Richard Harris-. Recrea a un excelente villano, con mucha clase, cabroncete, inteligente, maléfico, elegante y que mantiene su compostura y su media sonrisa hasta en el peor de los casos. Pero muchos nos hemos quedado con ganas de ver que habría sido del personaje interpretado por Brad Pitt- que logró uno de sus personajes más divertidos dirigido por Guy Ritchie en Snatch-inicialmente previsto para un cameo del villano en el primer Sherlock, o Daniel Day Lewis, que seguramente habría hecho una interpretación magistral. En esta secuela de Sherlock Holmes ya sabemos con que nos vamos a encontrar: Más acción, más espectacularidad y todo en mayores dosis. Y así es, como en la primera entrega, poco encontramos de los clásicos del escritor escocés Arthur Conan Doyle, y mucho de Ritchie: Gitanos caricaturescos, combates cuerpo a cuerpo, dirección trepidante, imágenes videocliperas y mucha diversión. Aquí tanto Sherlock- Robert Downey Jr.- como su fiel Sancho Panza, Dr Holmes –interpretado con brillantez por un desatado y divertidísmo Jude Law- son dos bribones del estilo de Butch Cassidy y Sundance Kid de Dos hombres y un destino- incluido mucho más ambiente de western- y además se acentúa la tremenda adicción del detective por las sustancias ilegales-, las escenas de combates –por momentos, Downey Jr. Parece más bien un Jason Statham con pelo- y las escenas espectaculares, con la impresionante pelea en un tren o la deslumbrante batalla en el bosque, dignas del mejor Spielberg de Indiana Jones o Salvad al soldado Ryan. Lo que menos funciona aquí son las partes de la investigación, que ralentizan la trama y no aportan si no confusión, dilatando en demasía el tercer acto. Pero todo ello es perdonado por la solvente dirección de Ritchie y la química de sus dos protagonistas. Sobre Naomy Rapace, el descubrimiento de Millenium-la sueca-ni fú, ni fá...
Luna caliente

Cuando se estrenó hace casi dos años este film, además de pasar desapercibido por los cines, los críticos echaron pestes de él. Que si sexualmente gratuito, que si uno de los peores de Vicente Aranda, que si este hombre ya chochea y debería abandonar el cine, que es digna de un viejo verde… Tonterías, para un servidor, el último film del mítico director, es un más que un digno entretenimiento con mucha carga erótica, sí, gratuito, y a mucha honra. Díganme que película de este director no es gratuita en cuanto a sexo mostrado o sugerido. Díganme en que film este director no se recrea en hacer una radiografía completa a alguna de sus actrices. Este es un signo que lo distingue en toda su filmografía, y esta obra define a la perfección todas las obsesiones de Aranda: El sexo, la perversión y la España criminal y negra. Y este es un thriller cargado de morbo gracias, también a la perversa y enfermiza Lolita que lo protagoniza: Thais Blume, una de las amigas de Amaia Salamanca en “Sin tetas no hay paraíso”, y de la que el director acaba sacando lo mejor de ella. Secundada por Eduard Fernández, José Coronado y Emilio Gutiérrez Caba, alguno más perdido que otro, todo sea dicho, y una historia que comienza muy bien pero se le acaba yendo de las manos al director, es un film interesante que no llega a la brillantez de “Amantes”, “Fanny Pelopaja” o “Celos”, pero resulta más agradable y menos forzado que sus experimentos históricos (Juana la loca, Carmen o Tirante el Blanco). Aranda es un viejo verde, sí, pero con clase.
martes, 10 de enero de 2012
Misión imposible: Protocolo fantasma
Hay muchas diferencias considerables entre esta última Misión Imposible y las anteriores. En primer lugar está Cruise, protagonista y productor, que desde que colaboró con Ben Stiller en Tropic Thunder está más desmelenado, exagerado y gracioso que nunca. En su siguiente film, la irregular Noche y día, ya se atrevió con la comedia de acción, llenando las pantallas de muecas y haciéndose el gracioso con la Diaz, y ahora en Misión imposible:Protocolo fantasma, ha abandonado la seriedad de las anteriores entregas para protagonizar lo que parece una parodia de las anteriores, una comedia de espías, eso sí, con mucha calidad y entretenimiento. Así es muy adecuado su director, Brad Bird, director de algunos de los mejores títulos de Pixar, entre ellos Los increíbles o Ratatouille, que se pasa a la imagen real sin perder sus rasgos de identidad, y sin dejar de hacer comedia. Así, muchos de los personajes parecen sacados de la factoría animada, y no solo el cómico Simon Pegg (Zombis Party). Aquí todo es menos serio y por desgracia-eso sí- emocionante, también se ha perdido esa tragedia que se asomaba en la segunda y tercera entregas. Muchas críticas la han tachado de impersonal, a mí me lo pareció mucho más la tercera de J.J. Abrams, y aún así me gustó. Es cierto que no tiene los signos e distinción únicos que encubraron a obras de arte del cine de acción Brian de Palma y sobre todo John Woo con sus aventuras del agente Ethan Hunt, pero a cambio, tenemos una película absolutamente divertida, con grandes secundarios: Jeremy Renner (En tierra hostil), el mismo Pegg, mucha acción y aventuras para todos los públicos, y escenas impresionantes e imposibles como la del edificio Burj Khalifa de Dubai, de ochocientos veintinueve metros de altura y Cruise escalándolo con unos poco fiables guantes de ventosa. No tiene el alma del film de Woo, pero es muy recomendable y entretenida.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Las cinco películas célebres que odio

Por Santi Martí
1- La trilogía de Matrix: Valen por una. Con una primera parte para subnormales que tuvo mucho éxito y llevó a dos secuelas para borderlines. Lo peor de la ciencia ficción de Philip K. Dick con muchos efectos especiales para retrasados. Lo peor.
2- Forrest Gump: Una peli hecha expresamente para el cinturón de la Biblia norteamericano. Cuando mis tíos, fanáticos evangelistas, me la recomendaron efusivamente, mi radar se puso en marcha. Es una fábula mesiánica.
3- Titanic: Una megapelícula hecha para el mercado femenino adolescente. Hecha con un pésimo gusto y aún menos sentido de la mesura.
4- Los puentes de Madison: Que sí, gran película, obra maestra del cine romántico, que si patatín que si patatán. Solo tiene un problema: Meryl Streep.
5- Avatar ni siquiera la he visto. Pero la odio profundamente por toda la megacampaña de marketing que James Cameron montó.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Hostel 3

En primer lugar decir que soy un fan incondicional de Eli Roth, ya desde Cabin Fever (2002) hasta el díptico formado por Hostel (2005) y Hostel 2( 2007), incluyendo sus colaboraciones amiguetiles con Alexandre Aja -Piranha (2010)- o Tarantino- Malditos bastardos (2009)- . Curiosamente este último fue el productor de las dos primeras partes del film del que hoy hablamos, que esta vez está dirigido por Scott Spiegel, director de la segunda parte de la obra maestra de Tarantino y Rodriguez: Abierto hasta el amanecer: Texas blood Money (1999)- secuela fallida pero con una primera media hora bastante lograda-, y de un film de culto de visionado obligado para cualquier amante de la serie B ochentena y sangrienta: Intruso en la noche (1989). Por ello mismo es difícil enfrentarse a una secuela directa a Dvd, sin ninguno de los creadores de las originales detrás del proyecto, y con una factura más propia de un telefilm: Hostel 3 es tardía, barata y muy irregular, mucho menos sádica y despelotada que las de Roth, y el torture-porn se ha descafeinado hasta llegar a un simple corredor de la muerte VIP donde los ricos eligen y votan por las torturas o muertes, con escenas que podrían poner los pelos de punta –las cucarachas entrando por la boca de una de las víctimas- pero que siempre se alejan de plano en el mejor y más brutal momento. Se pierde la esencia de los primeros Films, la agobiante y sádica atmósfera y el gore explícito propio de Un Fulci o Gordon Lewis con el que Roth tanto disfrutaba, pero la cosa no aburre, es divertida si te olvidas de las dos primeras partes y te lo tomas como lo que es: un exploit de la saga que inició Roth, esta vez en la ciudad del vicio y el juego. Tiene momentos imprevisibles, que son de agradecer, y otros muy previsibles como ya se esperaba. Una especie de Resacón en las Vegas (2009), con el típico ¿Qué hicimos ayer noche?, el colega desaparecido, con un Kim Pardue -el turista sexual de la maravillosa Las reglas del juego (2002) de Roger Avary-, haciendo de Bradley Cooper, y cambiando la comedia gamberra por el splatter domesticado. Porque más que ver torturas o mutilaciones vemos eso: Salpicadas de sangre en la pared o en los rostros. Giro final de venganza habitual en la saga y poco más.Falta la inconfundible fórmula Roth: Sexo, sangre, suciedad, y menos formalismo, el toque freak también se echa en falta.











