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Paranormal activity (2007) a más de uno le ha sacado de quicio, o les ha parecido un timo o no han visto nada especial en ella. Sí, es barata., sus actores no son muy buenos que digamos -los parapsicólogos se llevan la palma-, es todo muy amateur y poco tiene de cine, pero es efectiva, provoca emociones a flor de piel y da miedo, que ya es mucho en estos tiempos que corren. Algunos se aburrirán, pero si se tiene una época sensible les puede tocar la fibra, a mí personalmente me provocó alguna pesadilla. Y si Spieblberg se fijó en ella por algo será. No es la maravilla de Rec (2007) pero se acerca a lo conseguido con The Blair witch proyect (1999). Y la escena del exorcismo retransmitido por internet o ese final desquiciado y fatal acaban dando muy mal rollo.
Por Santi Martí
La ciencia ficción tiene dos enfoques: la seriedad y rigor de 2001: Una odisea del espacio (1968) y Solaris (1972) o el desenfreno de Star Wars (1977). Está claro que George Lucas aplastó a Stanley Kubrick. Vean Matrix (1999) y derivados. Y es una pena porque es un género que absorbe infinitas miradas. Por eso Moon (2009), una peli de bajo presupuesto, se convierte en una muy grata sorpresa y lo mejor del género desde Cube (1997) o Pi (1998). El escenario es la cara oculta de la luna y una explotación minera con solo trabajador a punto de cumplir sus tres años de contrato y volver a la tierra. A eso le sumamos una computadora omnisciente - con la voz de Kevin Spacey -véanla en vose- que sabe mucho mas de lo que dice y ya tenemos montado un enigma de primera división, de los que te dejan clavado en la butaca. Si sumamos un ritmo pausado, un montaje relajado y la sensación de que no hay ninguna prisa para explicar la historia te invade una atmósfera de peli de los setenta. Una gozada
Si hay algo que más me jode en esto del cine es ver como los viejos maestros del horror setentero y ochenteno están de capa caída. Ni George A. Romero, con sus Diary of the dead y Survival of the dead, ni Dario Argento con sus últimas aportaciones al género han dado en la diana como lo dieron en su día con obras maestras como La noche de los muertos vivientes, Zombie, El día de los muertos, Creepshow, el primero, o Suspiria, Rojo oscuro, Phenomena o Terror en la ópera, el segundo.
Argento ha vuelto con Giallo, después de la irregular pero brillante por momentos, La terza madre. Un buen reparto con Adrien Brody, Emmanuelle Seigner, musa y pareja de Polanski, y Elsa Pataky encabezan el cartel. El nombre del film describe el subgénero que más veces utilizó el director en toda su filmografía, y el color amarillento del feo asesino de este film, que secuestra modelos y chicas bonitas para dejarlas hechas mierda a base de toda clase de torturas e instrumentos cortantes. La verdad es que todo suena a ya visto, y, sobre todo, que fue mejor en otros tiempos.La presencia de Brody es agradecida, así como algún asesinato bestia y maquillaje de Sergio Stivaletti, pero se echa de menos una mejor atmósfera, un mejor guión, y un asesino que no de pena, si no miedo, con una parte final monótona donde contemplamos al matarife persiguiendo a la Pataki constantemente. Atrás quedan los tiempos del rey del giallo. Podemos conformarnos con que siga dejando su huella, y dar suerte que no es una bazofia de la calaña de su particular y soporífera versión de El fantasma de la ópera (1994), y como mínimo se deja ver, pero es un pasatiemto demasiado descafeinado,y echamos muy de menos los asesinatos artísticos, ingeniosos, rebuscados y con litros de hemoglobina que poblaban los mejores films del director romano. Lo mejor que ha hecho en estos últimos años han sido los dos episodios para Masters of horror, la producción televisiva de Mick Garris.



Ella es rebelde y rarita, pero nos gusta tanto … Quizás ustedes la recuerden por ser la ex de Marilyn Manson y por Embrujadas, esa serie que me he negado a revisar ni en mi peor momento de zapping , pero a Rose Mc Gowan la hemos podido ver en grandes films de género, en especial el terror. De nacionalidad italiana, esta exuberante preciosidad ha sido una scream queen en varias ocasiones: Fue la que se quedó atascada por sus voluminosos pechos en la persiana corredera del garaje en Scream (1997), de Wes Craven. Y dos años después volvió al terror adolescente con toques ci fi en la menospreciada y recomendable Phantoms (1998) de Joe Chappelle , escrita por Dean Koontz. También había salido en Doom Generation (1995) , del loco Gregg Araki, una rareza indie de género incatalogable donde se comía sexualmente a dos tipos de sexualidad más incatalogable aún.
Pero la que la lanzó a la fama no fue ni más ni menos que el díptico de Tarantino y Rodríguez, Grindhouse (2007), y concretamente en la obra maestra de la sesión doble: Planet Terror, donde Cherry Darling, su personaje de guerrera mutilada con pierna metralleta, lanzacohetes y lo que se prestara para acabar con los zombies del condado, pasará a la historia como un icono más del cine de entretenimiento. En Deathproof de Tarantino su papel era más pequeño, pero en la escena con Stunt Mike también nos cautivó. Poco después se lió con el que le ha dado su mejor papel hasta la fecha, Robert Rodríguez, que si todo sale bien la meterá en la piel de Barbarella, Red Sonja y como explosiva heroína de acción junto a Danny Trejo, Steven Seagal, Robert De Niro y Don Johnson en Machete.




Jueves, día 1. Un precioso cartel que homenajea a Alien, debido a la nueva proyección del clásico de Ridley Scott. El festival comienza a dar sus coletazos en el 2009 de la mejor forma forma posible: Una foto con John Saxon y Rec 2, una emocionante secuela donde ríes, gritas, saltas de la butaca y te lo pasas de miedo. Si se hicieran mas cosas así, el cine español sería la envidia de cualquier yanki. Secuela ideal de aquella obra maestra del 2007. Esperamos una tercera parte, ya. 

El sábado también me pasé, a ver dos joyas del cine bizarro: The loved ones y Macabre, la primera divertida venganza hacia el chulito de clase por parte de una niña loca y el cómplice de su protector padre. Esta, más conseguida que la segunda,una indonesa que copiaba elementos de Frontiere (s) o À l'intérieur, pero de forma divertida y muy bizarra, fueron la mejor forma de pasar una noche de sábado sabadete.
El día después pude disfrutar por segunda vez de la joya de The children, una retorcida pesadilla que bebe de El pueblo de los malditos o ¿Quién puede matar a un niño?. Brillante film de Tom Shankland lleno de suspense y mal rollo, oscuro, perverso y excelente en todos sus aspectos.
Entre semana me pasee alguna que otra vez por ese precioso pueblo costero acompañado de algún amigo y alguna copa de más...Y el sábado, otra vez, me chupé seis pelis, todas ellas de cadáveres andantes, como no … Para algo era la Zombiewalk, y vi la última de Romero, Survival of dead. Que sin llegar a la maestría de Zombie y relegado ya a la cámara digital y los presupuestos mínimos, nos ofrece una humilde y digna epopeya de granjeros crueles y zombies con momentos exagerados y divertidos que supera a la anterior Diary of the dead, pero no os esperéis una gran peli del maestro, esto es más barato que The crazies, y Romero ya no tiene la misma habilidad que pueden tener ahora Balagueró o Plaza para sacar partido a un mínimo presupuesto, la cosa se queda en pasable y poco más, con sus momentos, pero no es lo que esperabamos después de La tierra de los muertos vivientes.
Zombieland supuso la mejor zombiemovie de la noche, combinando acertadamente comedia, road movie, acción, sangre justa pero bien servida, comercialidad y un presupuesto bastante decente alejándola en ese sentido de la serie B, pero con el alma y espíritu de esta. Woody Harrelson está divertidísimo, sale en un cameo un Bill Murray más tronchante que nunca, y una escena en un parque de atracciones maravillosa.
Después vino el ciclo del Retiro y vimos tres pelis en estado etílico, de tanta saturación de andantes, incluida la de muchos que poblaban por Sitges, golpeando Wcs públicos y hasta una madre paseando en su carrito a un recién nacido ojeroso, pálido y con un hilo de sangre saliéndole de la boquita. The revenant fue la primera que se proyectó, y no la confundan con la del 98, aquella de vampiros descerebrados, no. Esta es mucho mejor. Wasting Away acababa siendo un monótono capítulo de Pesadillas, aquella verdosa serie, y Zone of the dead, a pesar de contar con la grata -y cada vez más oronda- presencia de Ken Foree, el Swat negro de Dawn of the dead, no fue más que una aburrida película de videoaficcionado. En este sentido fue mucho mejor el ciclo que se hizo el año pasado.
Me perdí mucha cosa, es cierto, quería ver Teniente corrupto de Werner Herzog y con Nicolas Cage, Celda 211 de Monzón, la sorpresa gala La Horde,y un millón de títulos más, pero ya las pillaré por ahí. También pude ver en el hall del hotel al excelente actor Sam Rockwell, que presentaba Moon, y a Amanda Plummer (Pulp Fiction), que estaba de jurado junto a Juanito Saxofón. No conseguí la foto con mi idolatrado Vigo Mortensen, que el último domingo fue a presentar The Road, y yo no estaba para tanto hostal...


500 days of summer, sería un título sin sentido, sí. La estación de verano no tiene 500 días. Pero Summer no es una estación, es una chica. Una chica que no sabe lo que quiere, que es capaz de hacer lo que quiere con quien quiere, y de volver loco a un pobre chaval que se ha enamorado de ella y quiere algo serio, cuando esta solo quiere a un amigo con derecho a roce. 500 días juntos, el título sin comerse mucho la olla que le han puesto aquí en España, no es la típica comedia romántica al uso, ni siquiera es romántica, es anti-romántica, y nos deja claro que eso del destino y de las postales de amor es todo una patraña. Aquí el chico, magnífico Joseph Gordon Levitt ( Killshot) es la víctima, y Zooey Deschanel ( El incidente) es la loba que llenará de altibajos los quinientos días de relación, para él de noviazgo, para ella de amistad. Marc Webb , director musical, los dirige de la mejor forma posible en un film nada convencional, muy indie y con muy buen gusto, con música de The Smiths y homenajes al neorrealismo italiano o Ingmar Bergman. Merece la pena ver comedias inteligentes como esta. Sincera, realista y bien interpretada.
Vincent Cassel, nacido en París en 1966 e hijo del difunto Jean Pierre Cassel, también galán y actor , tiene algo que te engancha en cualquiera de sus múltiples películas que ha rodado tanto en Francia como en América. Capaz de combinar el cine más comercial con el indie, siempre se le ha asociado con papeles de tío duro, violento y peleón ( El odio, Dobermann, Los ríos de color púrpura, Sin control), pero ha sido capaz de hacer todo tipo de registros (El apartamento, Juana de arco, Lee mis labios, El pacto de los lobos, Blueberry, Oceans 12 y 13). Ha sido ladrón sofisticado, atracador ultraviolento, policía duro, pistolero drogadicto, novio ansioso de venganza, psicópata rural o adolescente marginal. Es imposible hacer una revisión de sus films y no alabar sus papeles, geniales, caóticos y magníficos en las extremas Irreversible y Sheitan o en la incomprendida obra maestra de David Cronenberg, Promesas del Este. Además de actor, Vincent también es rapero, y está casado con la bellísima modelo y actriz Monica Bellucci.
Por Santi Martí
Ya no soy fan de Woody Allen. Lo fui cuando se enrolló con su hijastra y se divorció de la pirada de Mia Farrow. Firmó obras maestras como Delitos y faltas, Misterioso asesinato en Manhattan o Balas sobre Broadway. Pero en los últimos tiempos ha tenido su etapa inglesa menor, y el gran truño de Vicky, Cristina, Barcelona. Esta última fui a verla con muchas ganas : vuelve a Nueva York y la protagoniza el gran Larry David - no se pierdan Curb your enthusiasm- pero mi gozo en un pozo: es una peli decepcionante y descosida. Parece una obra amateur hecha por un aficionado. He perdido la fe en Woody Allen y pienso seriamente que debería bajar su ritmo de una peli por año. Por el bien del cine.
Ya queda menos para disfrutar de la seguro, muy peculiar de Sherlock Holmes que ha parido Guy Ritchie, el excelente director de Snatch o RocknRolla. Aquí tenemos dos primeros carteles con sus protagonistas, los grandes Robert Downey Jr como Holmes y Jude Law como Watson.
El otro día me vi la última de Ryan Nicholson, un tipo muy retorcido y divertido que me enganchó desde que vi Gutterballs, un brutal slasher cargado de sexo y sangre que homenajeaba a las pelis de los ochenta, y su anterior film, Live Feed, una especie de Hostel más enfermizo y sangriento con yakuzas de por medio y mal royo como siempre. Después de esos dos divertimentos macabros y freaks esperaba con muchas ganas Hanger, una historia de venganza con putas, proxenetas, deformes y vagabundos, cargada de violencia. Me ha decepcionado un poco, y es que aquí se le ha ido la olla al director completamente. Debemos verla como una comedia gore estilo Troma o Street Trash para pillarle la verdadera esencia, y si no la pillamos igualmente pasaremos un rato muy divertido, pero no a la altura de las anteriores maravillas con las que dejó el listón muy alto. Aquí escatología, sangre - un aborto con una percha-, torturas enfermizas - una vagina que lleva un buen tiempo sin lavar en la cara de la víctima- , violaciones sin techo y tías buenas no faltan, pero Nicholson ha añadido exageradas dosis de desvergüenza y truculencia, acabando siendo una obra demasiado enfermiza y excesiva, pero no exenta de interés.
Robert De Niro ya forma parte del esperadísimo film de Robert Rodríguez, Machete, basado en el fake-trailer de Grindhouse (2007). Será uno de los malos, el senador que tiende la trampa a Machete, Danny Trejo. Aquí tenemos una foto del tejano y del inolvidable Travis Bickle...